Una joven de 17 años habla con su mamá y le dice:
Mami, acabo de hacerme los análisis y... estoy embarazada....
¡¡¿QUEEEEEÉ?!! (gritos, imprecaciones, lamentos, lágrimas, etc.)...
¿Quién ha sido el cerdo?... ¡Quiero saberlo!... Ahora mismo se lo cuentas a tu padre y te arreglas con él... ¡y más vale que ese asqueroso dé la cara!
Entonces, la chica hace una llamada telefónica. Un rato después, frente a la casa aparece un Ferrari Enzo, del que se baja un tipo algo maduro, con pelo entrecano, impecablemente vestido y con porte distinguido; entra en la casa, se sienta en el sofá de la sala -frente al padre, la madre y la joven- y dice:
Buenos días y mucho gusto. Su hija me ha informado del problema. Sin embargo, no puedo casarme con ella porque ya estoy casado; tengo mi familia y.... esto fue sólo una aventura... pero me20haré cargo del asunto. Si nace una niña, le daré 3 boutiques en pleno centro, 2 apartamentos amueblados, una casa en la playa y una cuenta bancaria de $500.000°°. Si nace un niño, el legado constará de 2 fábricas, 2 apartamentos, una casa en los lagos del Sur y la cuenta de $500.000°°. Si son gemelos, 2 fábricas y $500.000°° para cada uno.
En cambio, si el embarazo se pierde...
De repente, el padre -que había estado callado todo el tiempo- se levanta, le pone la mano en el hombro y le dice:
¡¡¡ TE LA CÓGES otra vez !!!!